El estilo es la muerte: manifiesto por el diseño

El estilo es la muerte del artista. Me lo dijo la profesora de ilustración al ver mis bocetos gráficos. Fue concisa y directa. Luego empezó a hablarme de muchas cosas , de todo ello, yo sólo entendí la mitad, incluso menos, pero aquella frase me impactó. Luego fue cuando me pregunté el por qué. “Diseñar desde dentro o diseñar desde fuera, he ahí el dilema”.

El estilo.

El estilo te identifica,te une con otras personas y cosas.El estilo es definición de algo o alguien, es forma cerrada, acotada, definida, determinada. Cuando alguien dice “Ese chico tiene estilo”, el estilo lo identificamos al aspecto o forma de su personalidad, hablamos de una personalidad concreta y definida. "Está hecho con estilo", el estilo es personalidad , buen gusto.

Si tienes estilo -> Te guías por un modelo estético establecido, además reconocible por un grupo de gente.

Si no tienes estilo -> No sigues un modelo estético o simplemente has definido un modelo que la gente no lo identifica como algo establecido.

El estilo no está en las cosas, el estilo está en las personas que lo identifican como tal. Por lo tanto estilo consiste en relacionar una forma [material] con una forma de entender, de interpretar las formas, con un objeto, que puede ser un objeto físico o la forma de vestir de una persona.

Entendemos por el estilo de la década 1900, formas orgánicas, muy decorativas, con formas de serpientes y plantas y cosas similares. Entendemos por estilo de la década 1970, con colores estridentes, pelos largos, y una forma de vestir suelta, libre. Así todos los estilos nos remiten a un conjunto de ideas que representan modelos mentales construidos.

Ahora bien, lo que nos preguntábamos al principio es, ¿ Por qué el estilo representa la muerte del artista o creador (diseñador) ?.

Diseñar desde fuera.

Si cuando diseñas, partes desde fuera, desde el estilo, desde el modelo mental pre-establecido, juegas en desventaja, partir del modelo, implica atarte a él, condicionar tu trabajo a él, de este modo nunca podrás superar el modelo, no estarás creando el espacio necesario para la expansión creativa. Por otro lado, tomar este punto de partida en tu proceso creativo por hará depender otros factores del diseño, normalmente más importantes, del estilo y esto no es bueno. El diseño centrado en un modelo formal preconcebido, no es necesariamente malo, pero tampoco parece corresponder a una visión naturalizada del mundo: la forma por ejemplo en una persona es el resultado del crecimiento y desarrollo de órganos vitales , no es algo fijo, es algo que evoluciona y está en permanente cambio [1],

Diseñar desde afuera, siempre nos lleva a parar a un lugar ya conocido, a un espacio definido. Supone partir de un modelo cerrado, es tener miedo a afrontar los cambios, aceptar nuevos modelos estéticos. El estilo es una empresa ya realizada, cuando diseñas con “estilo”, no haces nada nuevo, estás haciendo lo que ya sabías que un grupo de gente, un colectivo, también conoce. Eso no es bueno. No es bueno, para el crecimiento[2]. Si no provocas cambios, no puede haber progreso, y sin progreso, no hay crecimiento, no hay desarrollo interior/externo en tu persona ni en los demás.

Diseñar desde el estilo [que es diferente que diseñar con estilo], es afrontar el problema en la dirección equivocada, la forma debe surgir como resultado, no ser definida como solución inicial.

Diseñar desde dentro.

El buen diseñador, no excluye el estilo de sus diseños [no puede], pero tampoco se ata a él [Por eso el estilo supone morir de algún modo]. El buen diseñador sabe que para cada problema, hay que buscar una solución en que el que el estilo es una parte más del problema.

Los mejores diseñadores son aquellos que no se atan a nada:

Cuando se diseña desde dentro, se tiene que ver el problema desde su origen, en su centro [ Si diseñamos una cuchara, habrá que pensar sobre su uso, los problemas formales que afectan a la fabricación de la cuchara, si la cuchara es para niños o para adultos, si la podrá usar una persona inválida, a la que le falte el dedo pulgar, o si la cuchara será para tomar el postre o la sopa].

Cuando el diseñador parte desde aquí, la forma surge sola, no es necesario forzarla [estilizarla].

Aún así, te podrías plantear el problema de la forma conjunto, con el resto de los factores, en el centro del programa, ya que la forma también constituye en sí misma una función [3].

Al final lo que mi profesora quiso decir con aquella frase [mujer teutona de un atractivo semblante nada estilizado], fue eso, que el estilo te ata, que el estilo no es bueno por que nace de un prejuicio que no te dejar respirar, no deja que te expreses con libertad, con rebeldía.

Aprende a usar el estilo en tu beneficio, usa el estilo como parte de tus objetivos, como parte de tus diseños. Si te atas al estilo, él estará usándote a ti, en cambio, si lo dominas, serás tu quién lo use a él en tus trabajos. Y este es siempre el mejor camino para enriquecer tus diseños.

Notas

[1] Gregory Bateson – Leer el capítulo de introducción perteneciente a su libro “Espíritu y naturaleza” Ed. Amorrortu, Argentina, cuya introducción podéis descargar desde aquí: Morfología Winhaus

[2] Te recomiendo que leas “Un manifiesto para el Siglo XXI. Un manifiesto incompleto para el crecimiento” escrito por Bruce Mau y publicado en Revista GRRR, N.13.

[3] La forma como función es comentado por Juan Martínez Val en su espléndido libro “Comunicación, en el diseño gráfico”, Laberinto, 2004. Capítulo V. Funcionalidad.

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