We Robots

We Robots

Por Natalia Moreno

A través de We Robots, Carlos Marrero (Chr5) trae al panorama artístico una reflexión actualizada acerca de la relación máquina/ser humano, una cuestión que ha ocupado y ocupa buena parte de la historia del pensamiento y del arte en los últimos siglos.

Ya en el quinto capítulo del Discurso del método (1637), René Descartes comparaba al ser humano, complejo por obra de la Naturaleza, con la artificialidad del autómata aunque se remonta a 1921 la aparición en la literatura la palabra robot —del checo robota que se refiere al trabajo forzado— de la mano del escritor checo Karel Čapek en su célebre obra R.U.R. (Rossum’s Universal Robots). Si bien el surgimiento de estos objetos se tornó una solución del capitalismo para hacer más y mejor, es pertinente, hoy, preguntarnos acerca del papel que desempeñan una vez superado el concepto de robot en términos de su utilidad maquínica.

Y es que pasaron, después, a imbricarse en toda actividad humana; más tarde, a incidir en los comportamientos humanos apareciendo ya como “sujetos” enunciadores para, finalmente, constituirse en eje central de un mundo, hoy, tecnocientífico siendo inexistente la línea que separa la técnica del resto campos de actuación del ser humano. Imprescindible en esta línea las argumentaciones de Paul Virilio, quien acuñara el término “dromología” para estudiar la aceleración con que se suceden las transformaciones históricas y de qué manera están afectando al humano las nuevas tecnologías, generando nuevas concepciones del tiempo, virtualidad, ciberespacio o modos de comunicación. Virilio apunta como consecuencia principal, la desaparición del mundo material con importantes efectos sobre las nociones de ciudad, territorio y el propio cuerpo.

El arte, siempre atento a nuestro régimen escópico, ha ahondado en esta compleja relación ser humano/máquina pasando de la máquina deificada por los futurista hasta gran motivo de preocupación para Benjamin como culpable de generar un arte desprovisto de aura; el mismo que llevó a decir a Warhol que pintaba de esa manera porque quería ser una máquina.

Chr5, en We Robots, ahonda —desde hace doce años— en estas reflexiones desde una estética no exenta de humor, casi dismitificadora, ironizando sobre la trayectoria antropomorfista de la tecnología que, quizás, ha evolucionado más deprisa de lo que podemos asimilar como humanos y que se resume en la teoría del valle inquietante.

Las propuestas incluidas en esta serie referencian distintos aspectos del escenario actual. Así, El beso establece una analogía con la obra homónima de Rodin llevándola al mundo distópico que plantea el artista.

El motor roto nos hace reflexionar acerca de las consecuencias psíquicas y sociales derivadas de la soledad a la que nos aboca la “vida moderna” dotando a la línea recta de una carga de supuesta eficiencia que delimitan las arquitecturas físicas y mentales; planteamiento este que desarrolla ampliamente en otra serie de sus trabajos, Estructuras Binarias.

Por su parte, El mundo establece un relato acerca de este proceso de antropomorfización de nuestro planeta, entendido como una red de emociones, que no ha logrado cerrar los ojos a la tristeza que en sí mismo anida.

Así, surgen de esta reflexión más preguntas que respuestas: ¿Puede un ser humano imperfecto crear una máquina perfecta? ¿Qué mundo se nos promete donde los robots son cada día más humanos y los humanos cada día más robotizados?

Concepto

We Robots surge de una pregunta aparentemente simple: ¿Si nuestro cuerpo, nuestra cabeza, nuestros brazos y nuestras piernas, los troncos de los árboles, la luna y la tierra tienen formas redondas y orgánicas…¿por qué nuestras casas, las carreteras y muchas de las cosas que “construimos” los seres humanos tienen formas geométricas? ¿Deberíamos adaptarnos aún más al mundo que hemos construido? ¿Qué tipo de personas seríamos? ¿Con qué sueñan los robots?

Después de diez años presento mi nueva colección dedicada a reflexionar sobre el mundo que hemos construido. Planeo lanzar una pequeña colección de un máximo de diez piezas en una nueva colección en NFT.

Actualmente ya puedes comprar piezas de la colección WeRobots. He minteado mi obra en la red principal de Ethereum y puedes comprarlas a través de OpenSea o SuperRare.


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